EL INTERÉS LEGÍTIMO.

Cuando trata datos que no son suyos, la ley (tanto el Reglamento General de Protección de Datos RGPD (UE)2016/679 como la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales, LOPDgdd3/2018) exige que dicho tratamiento esté legitimado. Esto quiere decir que usted tiene que tener autorización del interesado, o sea, del dueño de los datos. Y además tiene que tener esa autorización en base a una razón para ello. Esta es una parte del interés legítimo, al menos en lo tocante al Responsable del Tratamiento, ya que si no hubiera una razón para tratar el dato no tendría sentido tener datos que no son suyos.

Usted sólo puede tratar los datos si está justificado (finalidad).

Cada vez que usa los datos debe tener una base jurídica, legítima, para  poder procesar o gestionar esos datos, incluida la recogida, el uso y/o la supresión.